martes, 8 de julio de 2008

Mi último mes

Con Erick, en Los Ángeles
Mil perdones por haberos tenido abandonados/as durante las últimas semanas pero desde que mi jefe volviera de sus vacaciones he estado sumido en una espiral de curro bastante intensa y se me ha hecho difícil encontrar un huequillo para escribiros. Este mes, al igual que el anterior, ha sido bastante bueno. Los estudiantes regresaron a la universidad. Pensé que iban a tomarse unas largas vacaciones hasta Septiembre, pero apenas estuvieron fuera unas semanas. En la mayor parte de las universidades de EEUU, uno tiene dos opciones durante el trimestre de verano, largarse, o matricularse de otras tantas asignaturas en plan intensivo y acabar antes la carrera. Por supuesto, el campus está lleno de carteles animando a lo segundo. Contaros que mi curro aquí ha finalizado. Por fin he terminado los análisis del proyecto de Puerto Rico, mi contribución para el artículo sobre restauración ecológica y la revisión que me encargaron para la revista “Forest Ecology and Management”. También me ha dado tiempo a reenviar las nuevas versiones de dos de los artículos de mi tesis. Me ha cundido. He seguido yendo a la piscina, me he acostumbrado al tórrido calor veraniego del sur de Nevada y he salido unas cuantas veces con la gente que he conocido durante estos meses atrás. Por supuesto, acudí a ver la final de la eurocopa a un pub inglés (¡¡CAMPEOONES, CAMPEOONES, OE, OE, OE!!) y conocí a los otros tres españoles que viven en Las Vegas; un santanderino muy majete de cuarenta años que es piloto de helicópteros y un par de idiotas, el uno de Málaga y el otro de Madrid, que celebraron el final del partido sacando una enorme bandera franquista. Contaros a modo de anécdota que los propietarios del local pagaron a tres gringos y a tres mexicanos para que se pusieran, respectivamente, las camisetas de la selección alemana y española, y animasen a ambas durante el partido. Las Vegas.

Y ya me estoy marchando. Estos seis meses se han pasado volando. Han sido dos meses primeros en los que todo me parecía nuevo y prometedor, dos meses segundos en los que Estados Unidos me dio un bofetón en la cara, y dos meses terceros en los que, una vez conocido el percal, las cosas han empezado a estar un poco mejor. Tengo la sensación de irme cuando empiezo a no estar tan sólo y a acostumbrarme a este sitio extraño. Una parte de mi quiere quedarse, pero otra, más tenaz e insistente, me repite una y otra vez que este no es mi lugar, y que sin el trabajo que he estado haciendo estos meses, no pinto nada en Las Vegas. Ya os lo decía en el otro correo.

En estos momentos me siento muy afortunado de haber estado aquí. Durante estos meses he tenido la oportunidad de dar un empujón bastante fuerte a mi carrera científica y de conocer el Estados Unidos de verdad, que es bien diferente del que tenemos en nuestro imaginario europeo, excesivamente contaminado por las atractivas imágenes de sitios como Nueva York, Chicago o California. En California precisamente es donde he estado de mini-vacaciones los últimos seis días. El lunes pasado terminé todo lo que tenía que en Las Vegas y me marché a Los Ángeles, donde me he acoplado en casa de un amigo que vive en Hollywood, y al Parque Nacional Sequoia, que está en la “Sierra Nevada” (así, en español), tres horas al norte. Este último lugar me ha parecido un sitio indescriptiblemente hermoso; árboles milenarios enormes como torres, cumbres nevadas, ríos tumultuosos, y profundos valles recubiertos de encinas y castaños que le traen a uno imágenes de Monfragüe y la sierra de Gredos. Los Ángeles me ha gustado, no es una ciudad bonita, pero me ha parecido luminosa, abigarrada, viva. California es un universo mediterráneo y particular en el que la gente tiene un rollo más relajado y más en contacto con el mundo exterior que en otros lugares del país. Es como si la “América” absorbente y absoluta que domina el interior se difuminase a orillas del Pacífico.

Seguramente Las Vegas no sea la peor ciudad de los EEUU para vivir, pero tampoco es la mejor, y durante este tiempo me ha resultado bastante difícil “encontrar mi hueco” en ella”. Y eso que me he esforzado. Echaré de menos algunas cosas, los cafés y las barbacoas del departamento, las charlas con mi jefe, los pocos sitios de la ciudad que he podido domesticar, la manzana del “Beauty bar” en downtown, las copichuelas de gratis en los casinos, el restaurante vietnamita de “Spring Mountain”, los tacos mexicanos y los taxistas etíopes, mis escapadas de fin de semana al desierto de Nevada con sus paisajes sombríos e inquietantes que piden abducciones extraterrestres y canciones de U2, las gasolineras desvencijadas y los rancheros huraños. Echaré de menos también a algunas personas que me han ayudado muchísimo y a las que he cogido cariño. No son demasiadas, pero sin ellas mi estancia aquí hubiera sido mucho más difícil.

Echaré de menos algunas cosas, ya os digo, sin embargo, tengo ganas de recuperar Madrid. No sé por cuanto tiempo estaré allí, pero el caso es que empiezo a cansarme un poco de estos correítos tan moñas y quiero veros, y contaros, en persona. Pues eso, que llego el Viernes.

lunes, 26 de mayo de 2008

Libertad, Democracia y Patria


Ya se a qué se refieren en este país cuando hablan de libertad, democracia y patria. Desde fuera, es difícil entenderlo y a menudo nos confunden, ¡¡pero ya lo tengo!!.

Cuando hablan de “libertad” en realidad se refieren al individualismo. Que cada ciudadano sea libre significa que puede acer lo que se le venga en gana, que puede enrriquecerse y aprovecharse del prójimo sin tener que rendir cuentas ni a la sociedad, ni al estado, ni a nadie. Aquí se confunde la libertad con el libertinaje (económico), y a este último lo llaman “libertarianismo”. Cuidado, porque en el resto del mundo “libertario” es sinonimo de anarquista, y los anarquistas, aunque no crean en el estado, si que tienen una fuerte conciencia de lo “colectivo”. Los "libertarios" de EEUU como Ayn Rand desarrollan la "filosofia del egoismo" y para ellos el colectivismo, del tipo que sea, equivale al suicidio.

La democracia es una extensión de la idea de libertad y hace referencia al derecho de todo individuo a ser egoísta, a creer tan sólo en sí mismo, a actuar de la forma que he descrito en el párrafo anterior. En otros países del mundo, más pequeños y escasos en recursos, o donde la historia de ocupación humana ha sido más larga, gestionar la escasez es imprescindible y compartir (por lo menos desde un punto de vista moral), se considera algo bueno. En “América” (este termino que tanto se utiliza aqui es muy importante), nación-continente de espacios infinitos y repleta de recursos naturales, hay suficiente para que cada uno se lo monte a su manera. Compartir no sólo es innecesario, sino (agarrense) ¡¡perjudicial!!. El apoyo mutuo y la responsabilidad para con el resto de la gente, lejos de nutrir y engrandecer al ser humano haciéndolo formar parte de un todo “mayor”, serían una suerte de obligación moral que va contra su naturaleza más básica. Así, según ellos, las leyes que nos obligan para con los demás, en realidad nos hacen esclavos. ¿Os acordáis de cuando Aznar dijo aquello de “porque me tienen que decir a mí con cuantas copas debo conducir”?... pues estaba jugando con esta idea. Desde que estoy aqui no he escuchado la palabra "solidaridad" en boca de nadie.

La patria es la representación simbólica de todas estas ideas. Al contrario que en otras partes del mundo, la patria no se basa en referencias culturales concretas. No hay un origen étnico, un clima, una gastronomía, un sentir musical, un legado histórico concreto que defina EEUU. ¡¡Ni siquiera un idioma!!. El inglés es mayoritario, pero el español es oficial en Nuevo México y se habla más que el inglés en Los Ángeles o en Miami. En Hawaii (que también es EEUU, no lo olvidemos), se habla hawaiano, y en el condado de “Cajoun” la costa de Luisiana hay una población francófona de varias decenas de miles de personas. En EEUU, más que en ningún lado, la patria es una “ideología”. Esos comentarios del tipo “América recompensa el trabajo duro”, “Empecé con una pizzeria en Brooklyn y ahora tengo siete locales en Manhattan”, que tanto hemos oído en las películas. Por eso la bandera, y el himno, y todas esas cosas, tienen tanta importancia, porque es lo único que les une, lo único que les hace sentirse como parte de un “algo”.

Ya está.

No me quedo

Tucson (Arizona), en casa de Brian y Caroline.

Al final no me quedo más tiempo en Las Vegas, así que, si nada lo impide... ¡¡a principios de Junio me estaré tomando unas cañas con todos/as vosotros/as!!. ¿Porqué?. Primero, porque el único motivo que tengo para estar en esta universidad es que mi jefe trabaja en ella; todo lo demás es coyuntural. Dentro de nada terminaré lo que vine a hacer a esta ciudad, y entonces no habrá nada que me ate a ella. Ya hablé con Lars. El proyecto para el que colaboro se desarrolla en Puerto Rico, así que si hay alguna posibilidad de seguir trabajando en él va a ser allí. Segundo, seamos sinceros, soy todo un profesional del optimismo como mera estrategia de supervivencia. Me he esforzado en disfrutar de los aspectos positivos de mi estancia aquí, pero tengo clarísimo que Las Vegas no es un lugar donde me apetezca quedarme más de lo imprescindible. Y no soy el único. Cuando hablas con la gente resulta que casi todo el mundo se quiere largar de la ciudad “del pecado”, es un sitio en el que demasiada gente tiene los ojos puestos en el aeropuerto. Si hay que estar más tiempo fuera de Madrid hay sitios mucho mejores.

Por lo demás, mi jefe ya se marchó a Inglaterra, pero me ha dejado un buen número de encargos y tareas. Tengo que terminar de analizar los datos de nuestro proyecto, también me ha invitado a colaborar con él en un artículo que tiene que presentar en Julio y le estoy ayudando con la revisión de un trabajo para Forest Ecology and Management, así que no paro. En el despacho, tengo nuevos compañeros, Bruce y Beverly, una pareja neozelandesa y adorable que me invita a tomar el té por las mañanas. En cuanto al ambiente en la Universidad, ya terminó el trimestre de primavera y para el de verano la mitad de los estudiantes se dan la fuga, así que el campus se ha quedado tan vacío que a veces da miedito. Ya he recibido la tarjeta de empleado y he empezado a ir a la piscina. Forma parte de un enorme complejo deportivo cuyas instalaciones están estupendas. Al final de la tarde no hay casi nadie. Casi todo el mundo se lanza a los aparatos de musculación o a esas máquinas absurdas que valen para correr bajo techo, y nos dejan la piscina a los cuatro gatos a los que nos apetece remojarnos.

Durante las últimas semanas he conocido a John y de Kallo, dos personajes de lo mejor que he encontrado hasta ahora en esta ciudad. A John lo conocí en la “bicicrítica” local. Está terminando ingeniería industrial y es un tipo ansioso por conocer el mundo, con ganas de todo, que brilla con luz propia entre la mustia comodonería vital de sus amigos. Quiere venirse a Europa en verano, así que a lo mejor lo conocéis. En cuanro a Kallo (se pronuncia “Caló”), es un liberiano que se parece a Shrek tanto en su apariencia física como en su forma de ser, y que estuvo viviendo en Madrid entre el 2004 y el 2007. ¡¡En Plaza Elíptica!!. Lo conocí porque su hermano, el dueño de una tienda de productos africanos en la que paro de vez en cuando, me dio su teléfono. En sólo una semana ya hemos hecho mogollón de planes. También compartí unos días con Alana, una canadiense con guitarra a cuestas que canta como los ángeles y se me acopló unos días en casa. Desde que se marchó para Ontario mi habitación se me ha vuelto a hacer demasiado grande.

En lo que respecta a los fines de semana, los dos últimos me he quedado en Las Vegas, pero el anterior estuve en Tucson, una ciudad pequeña que queda al sur de Arizona. Fui con dos compañeros del depar y estuvimos en el Parque Nacional Saguaro hinchándonos a ver cactus gigantes y pasando un calor de la leche. Tucson me gustó. Está a tan sólo dos horas de la frontera con México, fue México hasta entrado el siglo XIX, y la influencia de México se deja sentir en toda la ciudad. En sus casas achatadas con muros encalados o de adobe, en sus plazas ajardinadas y con templetes de música, en el ritmo de vida de sus habitantes. Hasta el cielo, más amplio y claro, es diferente allí. A las afueras de Tuscon hay alguna que otra misión colonial abandonada y algún que otro campamento de sin papeles por donde merodean los todoterrenos enrrejados y funestos de “la migra”, la temible policía de fronteras. Una tierra de transición entre el aquí y el allá convertida de golpe y porrazo en área de máxima seguridad para los que abren puertas al capital y se las cierran a la gente.

Hablando de inmigrantes, quiero que sepáis que me han dejado enormemente impactado las noticias que han estado llegando de Italia esta semana. Los napolitanos quemando las chabolas de gente que no había cometido más delito que vivir en la miseria, Umberto Bossi hablando de “caza al gitano” sin cortarse un pelo y Berlusconi con sus cuarenta ladrones aprobando una ley para meter en la cárcel a los sin papeles. La Italia opulenta y arrogante no quiere ver pobres y los convierte en criminales. Por ley. Creo que por unas semanas se me han quitado las ganas de ir a la Venecia artificial a pasear.

Bueno, voy a cambiar de tema para espantar la rabia y las pesadillas. Terminaré este correo hablándoos de meteorología. Y es que en Las Vegas ya es verano. No hay primavera en esta ciudad. No ha habido espectaculares tormentas de Abril de esas que chafan mis fiestas de cumpleaños y hacen atragantarse a las alcantarillas. Al invierno y sus heladas lo siguieron algunas semanas de sol suave y hace unas semanas llovió un par de días. Unos vientos que cambiaron y trajeron una borrasca desde Centroamérica, donde ya ha empezado la estación de lluvias. Cayeron un par de gotas olorosas a vegetación espesa y a frijoles, y al rato después empezó el infierno. El domingo pasado ya rebasamos los cuarenta grados y la ciudad está poseída por un calor furioso. Un calor que te levanta de la cama a bofetadas, que se pasa el día devorando la calle y tocando las narices por la noche. Un calor amplificado por el calor que echan a la calle los aparatos de aire acondicionado de las casas, por las vaharadas tórridas procedentes de los establecimientos de comida rápida, y por las reverberaciones que emiten los campos de asfalto de los aparcamientos. El insoportable calor que hace famosa a la ciudad y que aún no había experimentado.

Bueno, os dejo por hoy, pero antes os diré que por fin he descifrado lo que quieren decir en este país cuando hablan de libertad, de democracia, de patriotismo. El otro día me vino la inspiración mientras cortaba la cebolla para una ensalada. No he incluido estas reflexiones en el correo porque iban a hacerlo demasiado largo, pero las tenéis en el blog. Se que a muchos de vosotros os va a gustar leerlas.

A las madrileñas, seguid cuidando de Madrid en mi ausencia.


lunes, 28 de abril de 2008

Venecia

Las Vegas Critical mass

Con algunas gentes de la "critical mass"

La falsa Venecia de Las Vegas


Durante las últimas semanas el tiempo ha pasado veloz, escabulléndose entre los días soleados de la primavera del desierto y las horas intensas en el departamento, donde, en breve, empezarán a conectar el aire acondicionado. He estado bastante atareado porque, como os conté, mi jefe se marcha de vacaciones a Inglaterra a mediados de Mayo y quiere tener todos los análisis listos para entonces. Durante los fines de semana ha habido algún domingo perezoso con sobremesa de enchiladas y vino californiano mientras el sol se cuela por la persiana de mimbre, la radio tararea la actualidad del mundo en su rincón habitual, y los gatos vagabundean por el piso. También he estado en un par de “barbacoas”, puro topicazo y deporte favorito de los estadounidenses en cuanto empieza a hacer buen tiempo. En ellas he tomado el sol, he probado las costillas al estilo del suroeste, conocido a dos parejillas brutales, Nita y John, su marido, y Ben (Constantino) y Helena, su novia. Nita trabaja en el servicio de parques nacionales habla rápido, sonríe mucho, y es extrañamente cariñosa. John es geólogo, pero le apasiona la música, la cultura y la historia de Cuba, y quiere ir a la isla caribeña cuanto antes. Es gracioso. Ben es biólogo molecular, neoyorquino y descendiente de italianos, bajito pero con una carcajada fuerte, mediterránea, y la mirada limpia. Helena es de esas mujeres que no llaman la atención cuando en realidad son espectaculares.

Otro de los descubrimientos de este mes de Abril ha sido Venecia. Más de una vez os he dicho que en Las Vegas faltan espacios públicos donde pararse y “estar” un rato, pues bien, he descubierto uno de ellos en el “Venetian”, uno de los grandes casinos de “Las Vegas Boulevard”, que guarda en su interior una pequeña reproducción de la ciudad de los canales. Hay en esta Venecia irreal un cielo permanentemente pintado con los colores del crepúsculo, un “gran canal” que huele a cloro de piscina, seguratas vestidos de “carabinieri” y góndolas auténticas con “gondolieri” que cantan operetas bailando “twist”. Todo tiene un toque onírico que recuerda a la película “El show de Truman”; las mansiones pintadas de tonos pastel, las calles y animadas plazas, los palacetes con bandas de música, los bancos junto a los canales. Le falta ese olor profundo a sal marina y cieno antiguo que tiene la Venecia verdadera, y la humedad, y las sirenas de los barcos en la lejanía, pero da el pego y es, desde luego, un sitio excelente para relajarse, leer, tomarse un helado o cenar a la luz de las velas. Surrealista.

El martes de la semana pasada ocurrió una desgracia, se me estropeó la bicicleta y tuve que ir al departamento en autobús, bueno, en autobuses, porque cogí dos. Ambos tardaron mucho (en pasar por la parada y en hacer su recorrido), y el ambiente en ellos, especialmente por la noche, era muy poco recomendable. Tomar el autobús en el imperio del automóvil implica encontrarse con mundo de luces apagadas, capuchas, miradas esquivas y olores acres. En el viaje de vuelta, un abuelete sin dientes y enganchado a un gigantesco termo de café se tiró media hora cantando canciones de Arkansas a voz en grito, e intentándonos convencer a todos de que Dios había creado todos los peces, las aves y los animales (en este orden) del mundo.

Hablando de transportes y de movilidad urbana, ¡¡he descubierto que en Las Vegas también existe la “bicicrítica”!!. Bueno, aquí la llaman “critical mass” y quedan los últimos viernes de cada mes frente al Zara del “Fashion Mall” (parece de coña, pero es así). Fue alucinante, apenas éramos 100 personas y nos costaba llenar los cuatro carriles del “Las Vegas Boulevard” para impedir el paso a los taxis, las limusinas y los todoterrenos-tanque que circulan por esta parte del mundo, pero lo logramos. Había mucho personajillo; modernetes, inadaptados, canadienses, mexicanos con bigotillo y “gorra flotante”, y adolescentes con bicicletas enanas de esas que valen para hacer piruetas. En general la gente no se desperdigaba demasiado y la actitud de los automovilistas no era ni mejor ni peor que en Madrid (los taxistas eran incluso más amables). Me faltaron las consignas (“no contamina, no gasta gasolina”), y el “Patio Maravillas” al final, pero había bastante colegueo y en general estuvo muy bien. De rato en rato se hacían paradas en las gasolineras para beber algo y descansar un rato. Al final terminé tomando unas copillas en el “Downtown” con una gente y me llevé la libreta llena de teléfonos y direcciones de correo.

Contaros también, y esto si que es importante, que he decidido que si me lo proponen, voy a quedarme más tiempo aquí. La ciudad es una puta mierda por más que este intentando exprimirla lo que pueda, pero por lo menos parece que ya ha terminado mi calvario burocrático, estoy mejorando mi inglés, y si aprovecho bien en el curro y si saco alguna publicación más durante lo que queda de año, igual luego me va a ser más fácil encontrar cosas en España, o en otro sitio más cercano y/o más agradable, que en “Las Vegas”. En todo caso, que sepáis que, si al final me quedo, nada va a impedir que el cinco de Julio (el día de mi regreso, por lo menos de momento), sea un día un poco triste. Sí no me quedo, ancho es el mundo y hermoso el pensar que hay un lugar al que pertenezco, un sitio al que volver. Otros no son tan afortunados.

En el blog he colgado un video de la “critical mass” y unas fotos de mis compis de piso. En la entrada anterior hay un pequeño homenaje que le hice a “Rosario la Dinamitera” (en paz descanse) el día de mi cumpleaños.

Mis compas

Esta es Karla Villareal, de Sinaloa (México), cocinera de quesadillas y "shakes", feminista-metrosexual y amante de los animales. Un encanto.



Esta es Rachael Cabeza de Vaca (el apellido va en serio), de Nuevo México (EEUU), aficionada a la brujería y a la medicina oriental, y conductora de un descapotable.

lunes, 21 de abril de 2008

Para Rosario, fallecida hace unos días

717 Ann Drive. Las Vegas (Nevada) 14/04/2008.

Seamos tolerantes: en el ámbito cultural, podemos seguir hablando de "reyes del deporte", "reinas de la belleza" y "príncipes de la elegancia"; pero en política, la democracia no admite ningún otro rey ni ninguna otra majestad que la voluntad de los ciudadanos. Esa modesta tontería es la República. Y luego ya veremos.

Santiago Alba Rico

lunes, 7 de abril de 2008

Creation versus Evolution

La guinda de esta semana ha sido sin duda alguna la charla a la que asistí el Lunes “Creación versus Evolución, el debate”, patrocinada por la sección de la UNLV del “Campus Crusade for Christ”, una asociación de extrema derecha ultra-religiosa que cuenta con acólitos en muchas Universidades del país. En la charla se enfrentaban el decano de la facultad de Ciencias biológicas, defendiendo la teoría de la Evolución, y el Dr. Charles Jackson, del “Point of Origin Ministries”, defendiendo el “Creacionismo”. El decano empezó comentando las diferencias Ciencia y Religión, entre las “teorías” en las que se basa la primera, que han de ser demostradas de forma experimental, y las creencias en las que se basa la segunda, libres según el pensamiento de cada cual, pero siempre dentro de lo subjetivo. También habló de las diferentes “cosmogonías”, o formas de ver el mundo, de las distintas religiones, contrastándolas con las distintas teorías evolutivas desarrolladas durante los últimos dos siglos. Terminó destacando las evidencias irrefutables de la evolución de las especies en el sentido en el que empezó a ser descrita por Darwin a finales del siglo XIX.

Fue una exposición magnífica en los contenidos, pero somera en las formas. El creacionista, sin embargo, aunque no dijo “nada”, apabulló al auditorio. No paraba de gesticular, de moverse de un lado a otro del escenario, de utilizar el ritmo del lenguaje y el volumen de su voz para dar énfasis a sus ideas. Las diapositivas saltaban en la pantalla una tras otra en un espectacular despliegue de fotografías a todo color, de mensajes grandotes escritos en letra tipo “Verdana”. Durante una hora no hizo otra cosa que señalar que hay muchos aspectos de la teoría de la evolución que actualmente están siendo cuestionados, pero no aportó ni un sólo dato, que evidenciara la existencia de un “diseñador inteligente” responsable de la creación de todos los organismos vivos, pero eso era lo de menos, lo importante era dejar en ridículo al oponente. Sorprendentemente, el “creacionista” no habló nada de religión, y cuando el decano mencionó la Biblia de refilón para apoyar una parte de su explicación, el “creacionista” tuco el morramen de decirle que, por favor, sólo le hablara de ciencia. La forma de trabajar del Dr. Jackson me recordó mucho a la que utilizaban los “conspiracionistas” del 11-M. Primero se localiza cualquier resquicio de duda, por estúpido que sea, en una serie de hechos, y luego se hace depender de un detalle concreto la veracidad de los mismos, abrumando con minucias, aturullando a la audiencia, hasta que una parte de la misma te da la razón por pesao. Asimismo, al igual que los negacionistas del cambio climático, el Dr. Jackson hizo un abuso descarado de esa cosa que tiene la ciencia que es el trabajar con probabilidades. En ciencia nunca se puede decir que algo es verdadero, si no que hay una probabilidad muy alta de que lo sea. Bueno, pues los “creacionistas” le dicen a la gente corriente que como los científicos no están 100% seguros, lo que dicen no es de fiar.

El “creacionista” levantó a las filas del departamento, que asistieron casi al completo al “debate”, en una selva de manos alzadas. Varias intervenciones, entre ellas la mía, iban en el sentido de que en ciencia, si quieres lanzar a la palestra una teoría nueva, no basta con refutar la anterior, sino que debes refutar la tuya. Un hombre mayor que permaneció callado durante la mayor parte de la charla le dijo al tipo que, incluso aunque pudiera echar abajo la teoría de la evolución, cosa que evidentemente, no hizo, aún así no bastaría, tendría que demostrar científicamente que existió un diseñador inteligente, y quien fue el pájaro. Pero ni con esas, el creacionista le salió con un estudio filogenético según el cual la mayor parte de las cabras actuales proceden de unas pequeña población originaria de oriente medio... lo cual demuestra, según el Dr. Jackson, la existencia de Noé y el gran arca. Cágate. Rebeca, una chica de San Francisco que visita de vez en cuando el departamento, me dijo que la existencia de tipos como este la avergonzaban. Hizo, además, una observación curiosa “El doctor Jackson no ha venido a dar una conferencia, sino a entretener a la gente”... y ser un “entertainer” es algo muy valioso en la sociedad del espectáculo actual, especialmente aquí, donde la gente pasárselo pipa (en el cine, viendo la tele, en las atracciones de Disneylandia... etc). Al final de la charla el Dr. Jackson se quedó en su atril, mostrando de nuevo sus diapositivas, ante la embelesada audiencia de sus verdaderos “supporters”, los pipiolos del “Campus Crusade for Christ, UNLV chapter”. Por supuesto, el “gran debate” dio mucho juego en el Departamento durante el café del miércoles. Peter, el director, me dijo que están preocupados, si los científicos pierden el contacto con la población, esta gente llena el hueco. Y tienen dos cosas que nosotros no tenemos, mucho tiempo y mucho dinero. En EEUU, el diseño curricular de las escuelas depende de los condados (no es ni federal ni estatal), y en algunos de ellos, en Texas, Alabama, Idaho, Utah... y hasta en la muy liberal Pennsylvania, han logrado cambiarlo. Así, en estos sitios, los niños y los adolescentes, sean católicos, protestantes, budistas, musulmanes o ateos, aprenden que a los animales los ha hecho Dios (o por lo menos, su versión ciencia-ficción, el “diseñador inteligente”) , y que Darwin es sólo un aprendiz entre otros.

Bueno, y cambiando de tema, comentaros que parece que mi inglés, por fin, está mejorando. Sigo hablando más o menos igual que cuando llegué (con algo más de vocabulario, quizá), pero mi “listening” se ha subido por las ramas. Ahora puedo ver algunas pelis y documentales sin subtítulos, y estoy empezando a entender las canciones de Tracy Chapman. Me he enganchado a una emisora de radio de puta madre que oigo todo el rato, la NPR (National Public Radio), tienen noticias muy interesantes y hacen preguntas difíciles a la gente que entrevistan. El otro día estuvieron hablando un buen rato sobre el pinchazo de la burbuja inmobiliaria “property bubble” en España, en relación con la crisis de las hipotecas basura en EEUU. Trato de limitar mi contacto con los “latinos” para no hablar demasiado en español, incluso, con Karla, mi compa, hablo en inglés entre semana. Además, el inglés de los chicanos, en el que la vocalización es una entelequia, no hay quien lo entienda. Veis, este sí me sigue costando, al igual que los acentos del medio-oeste.

Por lo demás, deciros que aunque en el correo anterior estuviera un poco triste, que nadie se alarme, estoy bien, muy tranquilito y muy centrado. Lo que ocurre es que echo en falta mi vida social de Madrid, y los servicios y la vida cultural que hay en cualquier ciudad europea más o menos grande.

En el blog, he subido unas fotos de mi excursión del Domingo pasado a la reserva de Mojave. La próxima semana hago un monográfico del depar y de la casa en la que vivo. Prometido.